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Cristina Ozaeta Washington, 26 feb (EFE). Tediosa, aburrida y sombría son los calificativos con los que la prensa estadounidense y sus críticos califican hoy la 79 ceremonia de los Oscar, presentada por Ellen DeGeneres, a quien le critican que la condujo como si se tratara de su programa televisivo. El diario "The Washington Post", va hoy, por boca de Tom Shales, un poco más lejos y la llega a la calificar de un "auténtico horror y rollo". Sólo la sorpresa y la recompensa final que supuso la entrega de la estatuilla a Martin Scorsese como Mejor Director y Película, y la presencia de tanto candidato internacional, dieron un poco de jugo a las poco más de cuatro horas de una gala que, como todos los años, retransmitió la cadena estadounidense de televisión "ABC". "Prácticamente, todo en los Oscar fue ''castigadoramente'' demasiado largo", afirma rotundo Tom Shales en el Post, quien califica el discurso de agradecimiento en italiano del compositor Ennio Morricone por su Oscar Honorífico, de "penosamente largo". Para colmo, añade, Clint Eastwood le tuvo que traducir frase por frase sus palabras y, posteriormente, las actrices de la cinta "Dreamgirls" "cantaron, cantaron y cantaron y como todo en los Oscar fue interminable...Igual aún siguen cantando". Por su parte, el diario "The New York Times" subraya el mal augurio que supuso para la ceremonia el hecho de que comenzara con un corto y un montaje de los candidatos diciendo lo primero que se les subía a la cabeza delante de un espacio en blanco que parecía "una publicidad en internet". "Ayer fue muy difícil separar el entretenimiento de la publicidad", indicó Alessandra Stanley en el prestigioso diario, quien también lamenta el hecho de que los premios más importantes se entregaron a mitad de ceremonia. Por contra, a los galardones técnicos, que fueron concedidos al inicio de la gala, "les dieron tiempo de sobra -demasiado-" para que los premiados pudieran pronunciar sus palabras de agradecimiento. En este mar de críticas, la actriz y presentadora Ellen DeGeneres también recibe su tanda de calificaciones. La mayoría de los diarios aseguran que la conductora del "The Ellen DeGeneres Show" en la cadena de televisión estadounidense "NBC" pareció que estuviera presentando su propio espacio pero, en este caso, en el patio de butacas del Teatro Kodak de Hollywood. El periódico "The New York Post" subrayó que estuvo claro desde el principio que Ellen, de 49 años, "la primera lesbiana (que nosotros sepamos) que presentaba la gala, llegó a los Oscar para jugar sobre seguro". "En una retransmisión de la ''ABC'' que será recordada como la más tediosa, sombría y aburrida jamás, DeGeneres no ofreció ningún tipo de insultos al límite y casi ningún comentario político", explica el crítico Adam Buckman. Para el periódico, lo más agudo de la presentadora fue cuando aseguró que si "no hubiera negros, judíos y homosexuales, no habría Oscar ni nadie llamado Oscar", dijo DeGeneres. A su vez, la edición digital de la revista "Variety" ofrece a los lectores su artículo con el mismo formato con el que publica sus críticas de televisión. La publicación asegura que los paseos de la presentadora por el patio de butacas en los que hacía partícipe de sus intervenciones a los actores resultaban en exceso familiares, ya que recordaban a su programa y a cuando presentó lo premios "Emmy". Al igual que "The New York Times", explica que nada más y nada menos los primeros 50 minutos de la ceremonia estuvieron dedicados a la entrega de los galardones considerados "menores". Para la publicación la aparición del humorista estadounidense Jerry Seinfeld sobre el escenario, cuando presentó los candidatos a mejores documentales como "increíblemente depresivos", hizo "que uno deseara que se quedara un poco más de tiempo sobre el escenario". Pero la revista va un poco más allá y también pasa a criticar la "falta de espontaneidad" de los premiados, que ya llegaban a la ceremonia de anoche sabiéndose ganadores. Las únicas sorpresas de la noche, todos se muestran de acuerdo en que fueron el par de premios que se llevó Scorsese, y en menor medida, Alan Arkin, por mejor actor secundario por "Little Miss Sunshine". Lo que está claro al final es que, guste o no, a diferencia de ediciones anteriores, por primera vez en muchos años, DeGeneres hizo de presentadora y de hilo conductor y no fue la protagonista de la velada junto a los premiados, como en años anteriores. EFE co/mla/jrh
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